19 Dic

El chaval

El chaval estaba acuclillado en el camino y observaba la crecida del arroyo con el rifle sobre las rodillas, la correa cogida con un par de vueltas para que no diese en el suelo. Las aguas bajaban frías y turbias y llevaban el gris exacto del barro de los campos. Ya sólo quedaba nieve en las montañas y se derretía despacio bajando por los torrentes y por los ríos y los arroyos hacia donde el invierno ya se había convertido en otra cosa con lluvias y frío. El chaval miró hacia atrás. Los perros y la yegua lo observaban. La yegua resoplaba escuchando el rumor del agua. Los perros olisqueaban los arbustos mojados y lo miraban con sus ojos enormes y negros por completo como gotas de tinta. El chaval se puso en pie, se echó la correa al hombro y caló la gorra de su abuelo hasta las orejas rojas y castigadas. Decidió tomar otro camino.

¿Tiene nombre la yegua? ¿Saben nadar los perros? El chaval, escrito por el experto en el agro Francisco Serrano, responde a tus preguntas.

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