Si el editorial es el lugar adecuado para hacer declaraciones grandilocuentes y proclamas imperecederas, el clarín que anuncia una nueva era de felicidad episkaica sin par, este pequeño, discreto y oculto texto se parece más a la letra pequeña situada en el dorso de las galletas cienporcién pura fibra, que te harán perder cien kilos en media hora. Estas son esas palabras que todos –fabricante, comprador, autoridades más o menos sanitarias- queremos pasar por alto: las que nos dicen que no es oro todo lo que reluce, y que el trasvase de masa de nuestro organismo al exterior podría tener lugar mediante procesos que poco tienen de inocuos.
Nuestra intención, así de primeras, es sacar un nuevo número de Episkaia cada dos meses. En los primeros días de cada segundo mes en una serie de dos, que se reiniciará si y solo si aparece Episkaia, esta página se convulsionará y parirá nuevos textos. Eso no quita que artículos independientes, inclasificables o directamente infumables puedan ver la luz entre número y número. Mientras, y aunque en la barra lateral es posible acceder a los números anteriores al 19, los que salieron en papel y constituyen el corpus fundacional de esta secta, iremos subiendo los contenidos antiguos a esta sección, en la que aparecerán debidamente ordenados por categorías y fecha.
El baño de realidad no vamos a dárnoslo todavía, si no les importa. Esperaremos al uno o dos de marzo para ello. Si hay suerte, al de mayo. Si no… al de septiembre, que en julio no habrá Episkaia.
No ha sido tan sincero y derrotista como esperaban, ¿verdad?