¡Chúpate esa, Spielberg!


Nota: rescatamos este artículo, publicado por Quettaheru en una de las primeras encarnaciones de esta nuestra web. El que diga que no viene a cuento, no sabe de lo que habla. Los dinosaurios SIEMPRE vienen a cuento.

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A veces, uno se alegra de vivir en Badajoz. Por ejemplo, cuando se tiene la ocasión de constatar que los fastos que aquí se consideran adecuados para celebrar la Navidad no tienen parangón en Iberia ni, probablemente, en todo Occidente. Porque, ¿en qué otro lugar se contrata a auténticos dinosaurios para alegrar los días de los niños? ¿Me lo pueden decir? No tienen respuesta, por supuesto.

Pero seré más explícito. Les explicaré a qué viene esto. El sábado, informado por los cauces pertinentes de la existencia de un “Gran Desfile de Dinosaurios” en la plaza de San Francisco de mi ciudad, me pertreché con la cámara y la libretita de rigor y me lancé en busca de la exclusiva. Tras dejar mi vehículo en un lugar seguro, me dirigí aterido, aunque a paso firme, hacia el escenario del apoteósico festejo.

Aviso: acción trepidante en las siguientes líneas, combinados con escenas que pueden resultar desagradables para los espíritus sensibles.

Ya antes de llegar a mi destino alcanzó mis oídos una melodía -por llamarla de algún modo- que resultaba francamente hiriente. Aplicando los conocimientos musicales obtenidos durante mi educación primaria descubrí que eran dos las cancioncillas que surcaban el aire, aunque se fundían antes de llegar a tocarme, dando lugar a algo que solo puede ser descrito como el ruido que haría Cthulhu si pudiese cantar. Sin arredrarme por ello, alcancé la plaza, y apareció ante mí el primero de los gigantes prehistóricos. Para variar, sí tengo palabras para describir lo que vi: un bicho hinchable de más de cinco metros de alto, movido por un nada sutil motor, cuyo ruido quedaba ahogado por una de las “melodías” anteriormente mencionada. Por si alguien quiere conjurar en su mente la sensación que producía la conjunción de todo el ruido ambiental, que sepa que la otra era un villancico cantado por estos simpáticos muñecos.

El nunca visto enfrentamiento entre el Rey de los Dinosaurios y un elefante peludo

El nunca visto enfrentamiento entre el Rey de los Dinosaurios y un elefante peludo

Conforme iba dando la vuelta a la plaza, me fui dando cuenta de que el diplodocus no era la más terrible de las bestias allí reunidas. El siguiente en aparecer fue un tiranosaurio capaz de girar sobre sí mismo 360º a gran velocidad, pero con una paciencia infinita, pues aguantaba a los niños mejor que muchos adultos. También había un encantador triceratops, algo que quería ser un estegosaurio y, cerrando el apartado de dinosaurios, un espléndido mamut. Pero no todo van a ser animales, por supuesto. Acompañando a sus coetáneos compañeros, podíamos encontrar auténticos cavernícolas de diverso pelaje. Sin comentarios. Solo quiero dedicar un emocionado recuerdo a la joven y agraciada prehistórica que sufrió el brutal ataque de un grupo de niños supuestamente civilizados. No puede uno ya ni hacer el payaso cobrando en paz.

Y, para finalizar con esta crónica, mencionaré algo francamente original: el Paco Montes de Oca de los guiñoles, la primera vez que veo a un guiñol dando el parte metereológico. Interesante cuanto menos.

P.D.: Más fotos en este set de Flickr.

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Presentación de Episkaia Teleúve


La primera cadena de televisión presentada dos veces habiendo producido un solo vídeo.

Volvemos a intentarlo


Puede que el lector avisado reciba este texto con una sonrisa de suficiencia, cuando no con una mueca de abierto hastío. Incluso nosotros hemos perdido la cuenta del número de veces que hemos reiniciado nuestra andadura en la red. Hasta el que esto escribe es consciente de que su credibilidad está por los suelos. Pero amigos, es hora de que se den cuenta: Episkaia es parte de una ficción. Tómense esto como se tomarían una historia que les contara un anciano borracho en una taberna de Turinga: con escepticismo al principio, pero suspendiendo su incredulidad a medida que el relato se vuelve interesante. Hagan como que se lo creen, simulen que hay alguna posibilidad de que esto siga adelante. Y, por favor, sáltense la fase del escepticismo.

Basta de dilaciones. Les vamos a contar qué pueden ver por aquí esta vez (aparte de un diseño sencillo y elegante, pero completo, como es tradición en la casa): tenemos el rico plato de blogs de colaboradores, limpiado de inútiles ganapanes y con alguna nueva incorporación; especialidad de la casa es la revista en papel, disponible para descargar en este enlace. Y, en esta misma página irán apareciendo, si el demiurgo lo permite, antiguos artículos de la revista, remasterizado e hipervitaminados, para aquellos que no pueden vivir sin estar conectados a internet; vídeos de creación propia, producidos por Episkaia Teleúve en asociación con tresneuronas.net y, por supuesto, artículos nuevos, tanto provenientes de la edición en papel como creados para su exhibición en la Red de Redes.

Vayan pasando y no se alboroten, que nos quedan muchas cosas que mostrar. Pero poco a poco, no abusemos, ¿eh?